Peru


Inglés

Bolivia

Venezuela

Trinidad
&
Caribbean

 



links
Institucionales


OPEC



Petroleumworld

Socios
de negocios
:



 


 

 

Puntos de Vista
Análisis y opinión sobre energía, política y civilización


La democracia y sus enemigos

Por Tomás Salas

Las masas de la sociedad abierta, acostumbradas a un bienestar material y a una estabilidad social que sólo este modelo de sociedad puede proporcionarles, creen que los beneficios de este modelo son “conquistas” irrenunciables, derechos naturales que nadie podrá arrancarles.

Karl Popper publicó en 1938 La sociedad abierta y sus enemigos, una de las grandes defensas de la libertad del pasado siglo, junto a Orígenes del totalitarismo, de Annah Arnendt (1951), la mejor radiografía que se ha hecho del totalitarismo moderno.

En 1938, precisamente el día en que tenía noticia de la invasión de Austria por parte de las tropas de Hitler, Karl Popper decidía publicar La sociedad abierta y sus enemigos, una de las grandes defensas de la libertad del pasado siglo y, junto a Orígenes del totalitarismo, de Annah Arnendt (1951), la mejor radiografía que se ha hecho del totalitarismo moderno. Aunque Popper no hace referencias a hechos contemporáneos, su obra es un alegato contra los dos enemigos que tuvo oportunidad de conocer en su tiempo: el nazismo y el socialismo real de la Unión Soviética, que para él, en su doble condición de judío y liberal, eran verdaderos enemigos “personales”. La obra del filósofo austriaco tiene hoy, siete décadas después, una inquietante actualidad. La sociedad abierta (aquella en la que hay democracia, pluralismo, respeto a los derechos humanos, cobertura de las carencias sociales) ha tenido en el pasado poderosos enemigos. No puede olvidarse (no hace tanto) que esta lucha por la libertad ha dejado tras de sí millones de muertos y un océano de sufrimientos. Pero no es ésta una cuestión pasada. Hoy las amenazas son nuevas, pero no menos peligrosas. Las amenazas se llaman nacionalismo etnicista e integrismo religioso. Ambas son radicalmente enemigas de nuestra forma de vida. El nacionalismo porque considera primaria la pertenencia a una comunidad (etnia, cultura, tribu), antes que la misma entidad de persona, con lo que se sitúa en un estadio pre-ilustrado del pensamiento, dando un salto atrás de dos siglos en su concepción del hombre y la sociedad. El integrismo porque la idea misma de sociedad abierta (libertad individual, pluralismo, igualdad) es la negación de su visión del mundo. Ambos tienen un rasgo común: el olvido, la ocultación de la idea de persona como ser de dignidad inalienable, siempre perfectible, valioso por sí mismo, incluso más allá de sus propios actos y capacidades. Esta idea de persona, de raíz humanista y cristiana, está en la base de cualquier organización de la sociedad que merezca el nombre de democrática. No es una casualidad que ambas ideologías recurran al terrorismo como forma de acción política. Una vez que este concepto de persona se borra, no hay ninguna razón moral para no justificar la muerte de una o varias en aras de un “ideal superior”.

La sociedad abierta de la que hablaba Popper tiene, pues, peligrosos enemigos externos, distintos a los de su época. Y también un peligro interno: el olvido, la ocultación del propio peligro; el mirar para otro lado, creyendo que no pasa nada porque nosotros no lo vemos. En esta actitud (mezcla de ignorancia, pereza e irresponsabilidad) hay una peligrosa creencia de fondo. La creencia de que nuestro sistema de vida es algo espontáneo, “natural”, que nos han legado graciosamente las generaciones precedentes, y que nosotros legaremos a las siguientes sin esfuerzo ni sacrificio alguno. Esto conduce al “pacifismo”, en el peor sentido de esta palabra tantas veces dicha y tantas veces manipulada. Pacifismo, en este sentido, es transigir y dialogar con todos, siempre que, momentáneamente, no se nos complique la vida ni se nos exija compromiso alguno; es considerar la paz como lo que no es ni puede ser: un valor absoluto. La paz es un valor relativo y consecuencia del cumplimiento de otros valores: la justicia, la legalidad, el respeto.

Las masas de la sociedad abierta, acostumbradas a un bienestar material y a una estabilidad social que sólo este modelo de sociedad puede proporcionarles, creen que los beneficios de este modelo son “conquistas” irrenunciables, derechos naturales que nadie podrá arrancarles. No comprenden el largo y doloroso proceso histórico que hay detrás de este bienestar. No comprenden que para mantener este modelo de sociedad hace falta un fuerte sistema de valores y creencias, sin los cuales se puede caer de nuevo en la barbarie en poco tiempo. No comprenden que en ningún sitio está escrito que el progreso sea algo indefinido y unidireccional, como si fuésemos seres regidos por leyes físico-matemáticas. No comprenden que siguen teniendo importantes y fuertes enemigos. El primero y más peligroso, el de la propia indolencia.






Tomás Salas, nacido en Álora (Málaga) en 1960. Licenciado y luego doctor en Filología Hispánica en la Universidad de Málaga. Profesor de Lengua. Autor del libro Ortega y Gasset, teórico de la novela (2001) y de distintos trabajos de investigación sobre temas literarios, socio-históricos o religiosos.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.

Nota del Editor: Este articulo fue originalmente publicado en el Diario de las Americas, 12 de enero de 2008. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.

Petroleumworld no se hace responsable por los juicios de valor emitidos por esta publicacion, por sus colaboradores y columnistas de opinión y análisis.

Nota del Editor: Petroleumworld alienta a las personas a reproducir, reimprimir, y divulgar a través de los medios audiovisuales e Internet, los comentarios editoriales y de opinión de Petroleumworld, siempre y cuando esa reproducción identifique a la fuente original, http://www.petroleumworld.com y se haga dentro de el uso normal (fair use) de la doctrina de la sección 107 de la Ley de derechos de autor de los Estados Unidos de Norteamérica (US Copyright)Internet Web links hacia http://www.petroleumworld.com.ve son apreciadas.

Petroleumworld Perú 15 01 08

Copyright ©2007 Tomás Salas. Todos los derechos reservados

 

Envie esa nota a un amigo

Sus comentarios son importantes para nosotros!

Invitamos a todos los lectores a enviarnos sus comentarios
y opiniones sobre este artículo.
Escriba a editorperu@petroleumworld.com


Se ve mejor con IE 5.01+
Windows NT 4.0, '95, '98 and ME +/ 800x600 pixels

 

TOP

www.petroleumworldperu.com/Editor General: Elio Ohep
Editor Peru :Vacante

Una Producción de www.petroleumworld.com
Contactos:
Petroleumworld: Elio Ohep editor@petroleumworld.com
Petroleumworld Peru : Editor@petroleumworld.com
Information legal.

Copyrigth© Petroleumworld.com 1999-2005 - Todos los Derechos de Autor Reservados