Puntos
de Vista
Análisis y opinión sobre energía,
política y civilización
Por
una Talara limpia y ordenada

Ricardo Grau, Talara, Óleo sobre tela.
46 x 55 cm. 1941
Por
Andrés Abad Tejada
Transitar
por distintas calles de Talara resulta actualmente una tortura. La
fetidez que expelen los cúmulos
de basura amontonados en diversos sectores de la ciudad como en el
Parque 72 colindante al Mercado Modelo, Avenida H colindante con
la I.E. José Gálvez Nº 15510, Parque 78 cercano
a la Plaza Quiñónez, Parque 33 altura Club Petroperú,
altura Puente Víctor Raúl, Avenida E altura Parque
41 convertido en un baño público al aire libre, Sector
El Patero adyacente al Mercado Modelo con desagües que discurren
a menudo por la Avenida H, entre otros. Ni imaginarnos cómo
deberá ser en los Conos Norte y Sur.
La situación espanta a todos los que pasan por estos sectores.
Los transeúntes caminan presurosos, los conductores aumentan
la velocidad de sus autos y los pasajeros cierran de prisa sus ventanas,
mientras que el fuerte olor les obliga a cubrirse las narices y aguantar
la respiración. Escenas como estas se repiten en diversos puntos
de una ciudad que va camino a convertirse en una de las más
sucias de la región, si no se aborta con criterio y temperamental
profesionalismo el problema.
EL PROBLEMA.
Voceros oficiales
de la Unidad de Limpieza Pública reportan
que diariamente se producen 80 Toneladas de desperdicios. Por su parte,
Wilder Alayo Corro médico integrante de la Comisión de
Salud, Salubridad y Medio Ambiente de esta comuna manifiesta que sólo
un aproximado del 50% llegaría al mal denominado “relleno
sanitario” del Cono Sur.
“Si a esto le sumamos unas 10 Toneladas de basura reciclada
como son vidrios, cartones, plásticos, latas y otros sólidos;
calculamos que hay 30 Toneladas que podrían ser recogidas pero
que no llegan a su destino, generando la formación de cúmulos
acopiadores que se encuentran diseminados en diferentes lugares de
la ciudad; y que podrían propiciar una serie de epidemias debido
al calor imperante en determinadas horas del día en la siempre
cálida Talara”, explica Alayo Corro.
Pero lo más grave es que de lo que se recoge diariamente sólo
una parte llega al “relleno sanitario”, el resto se pierde
en el trayecto, en muchos casos por acción de los “Gallinazos
sin plumas” parafraseando el título del cuento de Julio
Ramón Ribeiro, para ser llevados a criaderos clandestinos de
cerdos carentes de las mínimas condiciones de salubridad. Lo
que no puede ser reutilizado es arrojado en las calles, centros de
acopio improvisados y últimamente en cualquier esquina, con
lo que se contamina el medio ambiente exponiendo la salud de la población.
A todo esto adicionémosle la escasez de infraestructura ya que
sólo se cuenta con 2 o 3 unidades recolectoras operativas. En
ese sentido, los resultados son evidentes.
Consultado sobre
el particular, el médico del MINSA Talara,
Dr. Henry Quispe Jaime considera que son 3 las causas que históricamente
han originado un deficiente servicio de la higiene pública:
La dificultad estructural de los municipios para administrar total
y directamente el servicio de manera eficaz; el elevado costo para
operar los servicios con sistemas convencionales; y la actitud desaprensiva
de una población falta de escrúpulos, civismo y carente
de una cultura sanitaria y de salubridad.
PRIVATIZACIÓN DEL SERVICIO… ¿UNA BUENA OPCIÓN?
Ante este grave
problema, entendidos en salud pública coinciden
en señalar que la mejor alternativa es privatizar el servicio.
Cabe recordar que en la década de los 90 el gobierno declaró de
interés nacional la promoción de la inversión
privada en el campo del saneamiento ambiental; entre ellos la limpieza
pública.
En Talara durante
el gobierno del Prof. Sánchez Torres la comuna
talareña se acogió a la norma y optó por privatizar
este servicio entregándoselo a 5 empresas concesionarias a quienes
les facturaba la cantidad de 60 Mil Soles mensuales por el servicio.
El resultado los
pobladores lo conocen ya que resultó un fracaso
porque la propia municipalidad incumplió los contratos, al no
pagar oportunamente a estas microempresas.
CRITERIOS A CONSIDERAR.
En realidad el
proceso no es nada nuevo. Países como Brasil,
Colombia, Bolivia y Chile desde hace muchos años han privatizado
los servicios del aseo urbano y en la actualidad son ejemplos de limpieza
porque existe responsabilidad y competitividad de quien brinda el servicio;
por otro lado civismo y cultura de parte de la población.
Consultada sobre
el particular, Isabel Pizarro Cornejo Ing. Sanitaria de la Sub Región de Salud – Sullana advierte que la privatización
de los servicios de limpieza pública, no es una receta que pueda
aplicarse indiscriminadamente, pues para que sea éxito se deben
tomar en cuenta ciertos criterios básicos que habría
que tener en cuenta, porque la idea no es privatizar por privatizar.
No hay que pensar que el problema de la limpieza pública, necesariamente,
se acaba entregando la tarea a terceros.
En ese sentido,
es indispensable tener la suficiente capacidad institucional para
contratar a microempresas, para fiscalizarlas y regular su trabajo.
Es decir que el municipio no debe renunciar a la supervisión,
control y fiscalización de la calidad del servicio que presta
la empresa privada. También hay que tener en cuenta la capacidad
de pago de los vecinos, pues la participación económica
de la comunidad es fundamental.
VOLVIENDO NUEVAMENTE A NUESTRA REALIDAD.
Mientras tanto
han transcurrido años, han pasado varios gobiernos
locales y aún se halla una eficiente solución a este
problema social. Mientras tanto la población sigue expuesta
a epidemias con mayor incidencia en zonas donde la pobreza campea.
Hasta el momento tampoco se avizora una solución a la problemática.
Esta es nuestra
realidad, muy distante de otras ciudades donde la conciencia respecto
a los peligros del deterioro del medio ambiente
ha crecido considerablemente, paradójicamente, mientras los
seres humanos realizan innovaciones científicas y técnicas
que les permitan ejercer un dominio más amplio de la naturaleza
y tener acceso al bienestar y a una mejor calidad de vida.
“No hay que olvidar que el medio ambiente padece los estragos
del desarrollo; pero resulta que las políticas ecológicas,
de saneamiento ambiental a menudo son declaraciones líricas,
para los responsables de este servicio público, se quedan en
el papel”, enfatiza la Ing. Sanitaria Isabel Pizarro.
Esta es la situación de Talara, donde la necesidad de desarrollar
una eficiente cultura de protección del medio ambiente por parte
de autoridades y población, parece cada vez más lejana
y por el contrario, día a día nos volvemos más
vulnerables a epidemias y enfermedades porque da la impresión
que a los responsables, incluido el sector educación que también
tiene mucho que ver ; pareciera que no les interesa las consecuencias
de esta gran irresponsabilidad social.
Andrés
Abad Tejada es
es periodista del Diario Regional de Piura. Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por el El
Regional de Piura,
8 de julio, 2007. Reproducimos el mismo en beneficio
de los
lectores. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.
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Perú 08 07 07
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