Puntos
de Vista
Análisis y opinión sobre energía,
política y civilización
Bolívar
vs Washington ?

Por Frank
Bracho
A
raiz de la declaración que diera George W. Bush, previa a su
reciente gira latinoamericana, invitando a los habitantes de este continente
a un “esfuerzo conjunto” como “hijos de Washington
y Bolívar”, Hugo Chávez le salió al paso
al mandatario norteamericano en su “contra-gira” a fin de
disputarle -en característica forma encendida- dicha pretensión.
Sin duda, es procedente aclarar que la “hermandad” invocada
por Bush no fue nunca tan idílica, ni tampoco sustentada en el
tiempo como lo mostraron hechos posteriores a la época de la
Independencia, y en particular la creciente vocación hegemónica
e imperial que se apoderaría de los Estados Unidos, en detrimento
de los “hermanos” del Sur, e incluso con manifestaciones
absolutamente repudiables. También es cierto que durante la Presidencia
de Mr Bush hemos asistido a un ambicioso intento de recrudecimiento
neo-imperial que ha probado ser anti-histórico, inviable y altamente
impopular, no solo fuera de Estados Unidos sino dentro de ese mismo
pais.
Pero de allí a negar totalmente que SI hubo mucho
de tal “hermandad” entre el Norte y el Sur del continente
en los primeros años de la gesta independentista –y aún
tiempo después, en otras épocas de buenos logros en la
relación continental- hay un gran trecho ! Tal ha sido la contra-pretensión
de nuestro mandatario, incluso con un lenguaje de descalificación
hacia el gobernante norteamericano tan insólito y deplorable
como llamarlo “hijo de p.” –a todas luces impropio
de un verbo presidencial, e irrelevante a los efectos del tema como
tal.
En verdad, hubo un intercambio significativo de estímulo
mutuo en los primeros años entre los patriotas del Norte y del
Sur; en el cual los norteamericanos por su éxito pionero (recordemos
que su Declaración de Independencia tuvo lugar en 1776 -previa
a las del Sur). Dicho intercambio incluyó no sólo la forma
tan atenta en que los insurgentes sureños estudiaron el admirable
manifesto independentista norteamericano y el proceso que llevó
a él, sino también el apoyo táctico, propagandístico
y moral que ambos grupos se dieron en determinadas instancias. Incluso
hasta hubo “fraternidades secretas internacionales” que
vincularon a los patriotas del Norte y el Sur, en una común red
insurgente.
En base a la evidencia documentaria presentada en el
Libro de Antonio Maya titulado “Influencia de Estados Unidos en
la Independencia de Venezuela” (Ministerio de la Defensa, Caracas,
1978), cabe recordar los siguientes testimonios elocuentes que hablan
por si sólos. Los mismos se refieren al respeto y reconocimiento
mutuo que existieron entre el Washingtonianismo y el Bolivarianismo.
Y desmienten el alegato de que “nada tuvieron que ver entre si”.
Los herederos de George Washington tuvieron a bien obsequiarle
a Bolívar en 1825 una preciada pintura-retrato del prócer
norteamericano luego del fallecimiento de éste (que contenía
además un mechón de su cabello). Se trató de un
reconocimiento muy especial a Bolívar. Así lo evidencian
los siguientes términos de la carta del 1ro de septiembre de
1825 que el prestigioso patriota norteamericano y estrecho colaborador
de Washington el General Lafayette, encargado de remitirle a Bolivar
el retrato, dirigiera a nuestro Libertador: “...Yo tengo la dicha
de pensar que de todos los hombres de la Historia, el General Bolívar
es él solo a quien mi Paternal Amigo (Washington) habria preferido
hacerle este obsequio.Qué más puedo decirle yo al Gran
Ciudadano a quien la América Meridional ha saludado con el nombre
de “Libertador”, que le han confirmado los dos mundos ?..”
El mencionado obsequio a nuestro Libertador reposa hoy en las “arcas
de exhibición” del Banco Central de Venezuela, en compañía
de otras preciadas piezas de la historia nacional.
Bolivar, al tener noticias anticipadas del gesto, y
aun sin haber recibido el envío en vista de los problemas de
distancia, tiempo y movilidad de aquellos tiempos, se apresuró
a responderle a Lafayatte el 20 de marzo de 1826, desde Lima, lo siguiente:
“...he sabido con un gozo inexplicable que habeis tenido la bondad
de honrarme con un tesoro procedente de Mount Vernon (el sitio que fuese
la residencia de Washington). El retrato de Washington, algunos de sus
restos venerables y uno de los monumentos de su gloria, deben presentárseme
por vuestras manos en nombre de los hermanos del Gran Ciudadano, del
Hijo primogénito del Nuevo Mundo, no hay palabras para expresar
el gran valor que tiene en mi corazón este presente y sus consideraciones
tan gloriosas para mi..” Pero si el anterior intercambio es revelador,
también particularmente lo fue el de las palabras que posteriormente
le dirigiera Bolívar, el 16 de noviembre del mismo año,
al primer representante diplomático acreditado por los Estados
Unidos ante la Gran Colombia, Mr. Beaufort T Watts: “....los Estados
Unidos de Norteamerica fueron los primeros que tuvieron un plenipotenciario
en Colombia, cuanto que ellos han sido, y son el pueblo modelo: ellos
que reunén la mayor suma de dicha social al poder que da el orden,
al poder que da la libertad. Los Estados Unidos, hijos de Inglaterra,
fueron los primeros que nos enseñaron el sendero de la independencia,
y esta tierra, cifra su dicha en imitar los ejemplos de gloria, de libertad
y de virtud que recibe de los Estados Unidos. Colombia los aprecia como
los mas saludables consejos”. Y, en la misma ocasión, insistía
en expresar su aprecio por el obsequio de los herederos de Washington:
“..debo expresar aqui mi gratitud personal por el inapreciable
don que me ha hecho la familia augusta de Washington, del retrato del
más santo de los hombres: presente inestimable que conservaré
siempre en mi pecho, y que siempre me dará lecciones de moderación
y de amor a la patria..” Formalidades y lenguaje político
aparte, no hay duda que los dos testimonios anteriores son de elocuente
valor tanto por lo que en esencia dicen como por la honestidad de sus
portavoces, y fueron ademas respaldados por el telon de fondo de hechos
antes aludido.
De modo, púes, que, en relación a la pretendida
diatriba cabe decir que que: “ni tan calvo, ni con dos pelucas”;
ni un extremo, ni otro. Y, sobre todo, cabe repudiar todo maniqueismo
o manipulación de la historia para fomentar la confrontación
a ultranza, el “blanco o el negro” –cuando de lo que
se trata es de valorar todos los aspectos, y sobre todo buscar la cooperación
más que la confrontación.
La historia humana es mucho más que lo que las
afiebradas luchas por el poder han pretendido que sea; las luchas de
viejas o nuevas pretensiones de hegemonía, vengan del norte o
del sur del mundo. No ha sido sólo una historia de batallas –como
a veces pareciera se nos quisiera solo hacer ver. También ha
habido cooperación y beneficios mutuos.
El mismo Bolívar, luego de tantos años
dedicados al combate incansable, hacia el final de su vida, seguramente
ya curtido y más sabio por todo lo vivido, prefirió dejarnos
la siguiente reflexión en relación a los frutos del guerrerismo
: “De la paz se deben esperar todos lo bienes y de la guerra nada
más que desastres....lo que se destruye es inutil a todos”.
Fue mucho más grande el Bolivar estadista del discurso de Angostura
que el de “la espada que camina por America Latina”.
Es bueno que los pueblos no olviden lo anterior. Ante
la amenaza de lideres cuyo principal oficio o vocación pueda
ser la de la perenne lucha, la de la confrontación fraticida
y suicida. Lo que ha terminado a veces en éstos poniendo las
guerras y los pueblos poniendo los muertos ! Y hay que estar alertas
y movilizados a fin de prevenir ominosos hechos mayores, a la postre
funestos para todos.
Los pueblos estan cansados de tanta violencia y conflicto.
Y claman por un nuevo liderazgo que se centre en la resolución
pacífica de los conflictos, la paz, la cooperación; más
que en el conclicto y la diatriba. Y un líderazgo que honre lo
anterior cabalmente: en la acción, la palabra y el pensamiento.
Es lo que estuvo en las más altas miras de aquella,
en efecto, común gesta independentista al Norte y Sur del continente
cuando se habló en ambos de “la vida, la libertad, y la
felicidad” como las metas supremas... En un espacio común.
El “Nuevo Mundo” común al cual aludió Bolívar
en su antes citada carta a Lafayatte. Un espacio-continente común,
don de Dios y la geografía, que desde la propia diversidad del
mundo indígena precolombino y aún con medios de comunicación
más limitados que los de los posteriores europeo-descendientes,
había sido reconocido ya con nombres como“Abia Ayala”,
la Tierra Grande. Un reto y oportunidad de una “unidad en la diversidad”para
líderes grandes, para verdaderos líderes-estadistas.
Esa inicial hermandad e identidad entre Washington y
Bolívar, pues, no puede ser repudiada y por el contrario debe
ser evocada hoy afirmativamente, asi como enriquecida y mejorada;..
a pesar de la cortedad de los actuales líderes para entenderla
en toda su significación o promesa,.. e incluso por encima de
ellos.
Frank Bracho
es economista, activista en temas de salud, ecológicos, indígenas
y espirituales, en el ambito nacional e internacional, ex embajador
de Venezuela en la India, autor de varios libros entre ellos, Globalizacion
y Petroleo, Las Claves del Futuro, Leyes del Orden Natural y Autodeterminación
Humana - Editorial Texto/Ediciones Vivir Mejor, Caracas, 2001. Sus puntos
de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.Sus puntos de vista
no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado en Analitica.com,
el 16 de Marzo del 2007. Reproducimos el mismo en beneficio de los lectores.
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Perú 18 03 07
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