Hoy se inaugura en Petroperú exposición
Bohemios e intelectuales de fotógrafo "Chino Domínguez"
Por
José Vadillo
ANDINA
LIMA
Petroleumworldperu.com 25 03 07
El
“Chino” Domínguez sabe que la muerte lo visitará
pronto. La espera con una copa de vino tinto, un cigarrillo entre los
labios y la cámara lista para fotografiarla en plano americano.
Total, ya gozó 73 años en este mundo como si fueran 180,
porque siempre uno “vive demasiado”.
En otras ocasiones
de su vida, cuando la parca lo ha cortejado, el “Chino”
le decia, “¡No tengo tiempo para cojudeces!”, y continuaba
en lo suyo, buscando el ángulo y el momento perfectos para disparar
y dejar al Perú la memoria del siglo XX.
Del pecho le cuelga
el título no oficial de Patrimonio Fotográfico de la Peruanidad.
Ha retratado a todos los personajes desde hace medio siglo. Criollos
y andinos; intelectuales y vagos; almuerzos opíparos y menús
con arcoiris en La Parada; prostitutas y modelos; políticos y
locos; intelectuales y trasvestis.
Refrescando
el archivo
Hace dos años, desde que lo dejaron sólo con un riñón,
que refresca con diálisis, “Chino” trabaja en Surco,
junto con su hija Mari, digitalizando su archivo personal. Cree que
su obra la debería comprar el Estado porque es la memoria gráfica
del país.
“Lo más
agradable de este archivo es que es la historia de un reportero que
ha vivido sus circunstancias. Qué mal haría en irme sin
contar las anécdotas, que son igual de importantes que las fotos”,
dice este fotógrafo que sólo una vez pensó radicarse
fuera, en Florencia (Italia).
Sabe que ningún
otro colega tiene un millón de negativos. “En este oficio
es importante ser independiente. (Enrique) Zileri, que es el hombre
más difícil de tratar, renegaba porque quería ser
el dueño del material, pero aceptaba mis condiciones. Cuando
tú pisas tierra firme, habla tu trabajo”.
Hay chismes que
dicen que tiene fotos que no serían suyas, como la que publicó
en su libro Los Peruanos (1999) sobre el rescate de la Embajada del
Japón (1997). “Uso todos los recursos y uso la primicia.
La fotografía que publiqué es mía, si alguien duda
que me pida el negativo”, enfatiza.
Bohemia
gráfica
El “Chino”, leyenda de la fotografía latinoamericana,
sufre lo que todos los gráficos: se incomoda cuando lo van a
retratar. En su longeva trayectoria ha mandado al demonio a varios diarios
y revistas. Aunque considera que ningún periodista debe estar
identificado con un partido político, sí cree en las simpatías
y él, camina “hacia el trabajo socialista”.
Desde hace medio
siglo, es amigo de poetas y escritores. Por ello, si le dan a elegir
entre políticos y poetas, a ojos cerrados prefiere a los segundos,
me responde saboreando su copa de vino en una mesita del Queirolo de
Lima junto con sus amigos, el poeta Reynaldo Naranjo y el guitarrista
Adolfo Zelada. El médico no le ha prohibido que tome. Y él,
obediente, ya no le va al pisco sino al vino.
Hablamos de Bohemia
e intelectuales, su exposición sobre retratos y ambientes de
una Lima que se nos va. En realidad, un ejercicio de la filosofía
del “Chino”: sólo logras la intimidad de la fotografía
cuando convives con la vida cotidiana. Es su registro de reuniones en
La Victoria, Barrios Altos y Surquillo. El participaba de las jaranas,
era uno más en la casa de La Buena Isabel o de La Valentina,
junto con guitarristas y compositores que llegaban para medir su capacidad
creativa. Así logró instantáneas únicas.
“Yo me iba
a jaranear, pero siempre llevaba mi cámara. Mi mujer me recuerda,
¡carajo, te ibas a chupar por cinco días! Pero 40 años
después te das cuenta que era un documento importante”,
recuerda “Chino”, que es de Jesús María, pero
se mudó por todos los barrios limeños, cargando con su
familia y sus negativos.
Esa bohemia de la
que habla ya se perdió hace dos décadas por el “desborde
popular”. El “Chino” bromea: junto con los pocos limeños
jaraneros que quedan, ha decidido crear el Centro Departamental Lima.
“Lima ya es otra, con comidas, santerías y música
de provincias, pero tienes que ser respetuoso, el oficio del fotógrafo
es registrar y registrar para que todos sepan lo que pasó”.
Poesía
y fotografía
Le hablamos del resurgir de la Asociación de Reporteros Gráficos.
Él cree que el principal problema de sus colegas es que no leen.
“Siempre les recomiendo leer sobre todo poesía, que sensibiliza
el organismo para este oficio. El poeta te puede describir el dolor
y tú puedes interpretarlo gráficamente”. Ha predicado
con el ejemplo eso de que un reportero gráfico debe ser totalmente
independiente para poder “rebuscar” lo que después
puede ser importante. Eso le ha costado sacrificar a la familia.
Además de
fotógrafo, “Chino” es guarachero y mambero. Sus anécdotas
van hasta Europa y Centroamérica. Con Manuel Antonio Noriega,
Omar Torrijos; una borrachera en Panamá con Gabriel García
Márquez y Daniel Santos, entre otras. Una vez, en Lima, tomó
una instantánea de Dámaso Pérez Prado entrando
al Congreso con los guardias cuadrados, como “visita oficial”.
Sonríe recordando que “el fotógrafo tiene muchas
capacidades y trampas”.
Durante la conversación
en el Queirolo, se le ocurrió un proyecto multidisciplinario
con respecto al poema “Masa” de César Vallejo, con
música criolla y fotografías. Con su amigo Mario Testino
tiene en mente otra, de reyes y “misios”. Quiere escoger
bien, es que los años pesan. Pero siempre estará listo,
con la cámara en ristre.
Datos
Para fotógrafos. “La cámara digital no es mi pareja
ideal. La única propiedad que le encuentro es que tiene una buena
resolución de imagen. Pero la cámara es sólo un
instrumento, tú le das el contenido”.
En
libros. La editorial PEISA publicará en octubre sus libros sobre
el Señor de los Milagros y la música criolla. Luego, el
volumen de memorias, Gajes del oficio.
Exposición.
Hasta el 20 de abril en la Sala de Arte de Petroperú (Canaval
y Moreyra 150, San Isidro). Ingreso libre.
ANDINA
22/03/07
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