EXTRA
Andrés
Oppenheimer: ¿Un mundo sin agua?
En viajes recientes a varios países latinoamericanos, muchos
me han hecho la misma pregunta: si la región tiene asegurado
un futuro próspero por el hecho de tener las mayores reservas
mundiales de agua, que podría convertirse en el recurso natural
más codiciado en el siglo XXI. Antes de responder, vamos a los
hechos. No hay duda de que hay un problema de agua en el mundo. Según
la Organización Mundial de la Salud, hay 1.100 millones de personas
en el planeta que no tienen acceso a agua potable. Por otro lado, América
Latina es la región del mundo que tiene más agua: posee
un 42% de las reservas de agua globales.
Algunos presidentes, como el venezolano Hugo Chávez y el boliviano
Evo Morales, aducen que Latinoamérica es una región codiciada
por el resto del mundo por sus reservas de agua. Chávez llegó
a decir en un discurso el 29 de setiembre que "el agua es más
importante que el petróleo".
Según un informe reciente del "National Geographic News",
el reporte diario del "National Geographic Magazine", "los
adherentes a teorías conspirativas temen que EE.UU. está
tomando control secretamente de la mayor reserva subterránea
de agua dulce de Sudamérica". Estos temores se refieren
a la reserva Guaraní, que se extiende por debajo de una buena
parte de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
"La poca confianza en instituciones de préstamo apoyadas
por EE.UU., junto con la presencia de tropas norteamericanas en Paraguay,
ha dado lugar a sospechas de que Washington está gradualmente
tomando control sobre estas reservas como una forma de prepararse para
la escasez de agua en EE.UU.", dice el reporte.
Entre los adalides de estas teorías está el premio Nobel
de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, que es citado en el artículo
señalando que la presencia de entrenadores militares de EE.UU.
en Paraguay sería parte de una gran estrategia estadounidense
para hacerse de las reservas de agua sudamericanas. "EE.UU. ya
tiene problemas de agua en sus estados del sur", afirma Pérez
Esquivel.
La mayoría de los expertos internacionales dice que estas teorías
son boberías. En primer lugar, EE.UU. podría tener problemas
de agua en estados del oeste, no del sur. En segundo lugar, EE.UU. tiene
comparativamente mucho menos problemas de agua que Europa, Asia o África.
En tercer lugar, y lo que es más importante, el agua no será
un recurso natural que se extinguirá en un futuro próximo.
Por el contrario, el agua será mucho más accesible en
el futuro, porque la revolución tecnológica más
importante de este siglo será la proliferación de cultivos
resistentes a las sequías. O sea, ya se están produciendo
semillas que requieren la mitad del agua que necesitaban hasta ahora.
Esto será un avance tecnológico crucial, porque actualmente
un 70% del agua que se consume en el mundo se usa para la agricultura
(y no, como muchos suponíamos, para el uso doméstico).
"Las nuevas tecnologías reducirán drásticamente
el uso del agua para la agricultura", afirma Fernando Miralles-Wilhelm,
un especialista en agua de Florida International University. "En
diez o veinte años, veremos un uso comercial generalizado de
cultivos resistentes a las sequías. Además, va a haber
un uso mucho más generalizado de la irrigación por goteo,
como ya se ha estado haciendo por muchos años en países
como Israel y Sudáfrica".
Mi opinión: estoy de acuerdo. Según me informan voceros
de la industria agrícola, los cultivos que requieren menos agua
saldrán a la venta aun antes, dentro de los próximos cinco
años.
Todo este debate sobre el agua me recuerda las teorías --hasta
no hace mucho populares-- del economista del siglo XVIII, Thomas Malthus,
quien pronosticaba que el mundo sufriría cada vez más
hambrunas porque la población mundial crece a nivel geométrico
mientras que la producción de alimentos crece a nivel aritmético.
Los malthusianos se equivocaron en grande, porque no tomaron en cuenta
los avances tecnológicos. La "revolución verde"
de mediados del siglo XX produjo un enorme aumento en la producción
de cereales del mundo en desarrollo. Muy pronto, países como
India, que sufrían de hambrunas, se convirtieron en exportadores
de alimentos.
Lo mismo podría pasar con el agua. Aunque obviamente los líderes
latinoamericanos deberían cuidar de sus reservas acuíferas
y explotarlas más eficientemente, deberían destinar más
de sus energías a mejorar la educación y atraer inversiones
--como lo están haciendo China e India-- en lugar de seguir esperando
milagros de sus recursos naturales.
Andrés Oppenheimer
es periodista, y columnista sindicado en una variedad de diarios latinoamericanos
y de Norteamerica, escribe regularmente una columna en el Miami Herald.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por El Comercio,
el 3 de Diciembre del 2006. Petroleumworld Bolivia no se hace responsable
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Petroleumworld Peru 03 11 06
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