EXTRA
Frank
Bracho: Lo
indigena como "socialista"?
o lo "socialista" como
anti-indigena?
Hoy parece haberse puesto de moda con algunos movimientos políticos
en gobiernos la re-vinculación de lo indígena con “el
socialismo”.
Re-vinculación, porque en los tiempos del lanzamiento del socialismo
como ideología política se relacionó a lo indígena
con el socialismo. Marx y Engels, los padres ideológicos de
esta ideología, dijeron haberse inspirado mucho en el estudio
de lo indígena para su formulación del socialismo. En
esto, fueron históricamente mas correctos y honestos que ciertos
ardorosos socialistas de hoy que dicen “que los indígenas
fueron los primeros comunistas-socialistas” (también lo
dicen de Jesús).
Ante este peregrino
alegato, cabe preguntarse: ¿Cómo
podría algo posterior definir a algo mucho anterior ? En verdad,
lo correcto sería decir que los ideólogos del socialismo-comunismo
pretendieron copiarse de lo indígena –sin haber podido
llegarle cerca, como veremos posteriormente en este análisis
!
También, hemos puesto al socialismo entre comillas en nuestro
primer párrafo introductorio porque dicha doctrina -a diferencia
de lo indígena como algo existencial y real- fue producto de
una formulación ideológica-teórica; circunstancia
que terminó haciéndola proclive a diversas interpretaciones.
El socialismo como
doctrina fue concebido por Marx y Engels básicamente
como “la propiedad y administración pública de
los bienes de producción”. Las diversas formas como ello
ha sido históricamente entendido han estado con frecuencia enfrentadas
entre si....Así, hemos tenido: un “socialismo soviético” vs.
un “socialismo checo” o “chino”; un “socialismo
real” vs. un “socialismo ideal”; un “socialismo
a la chilena” o “española” vs. un “socialismo
a la cubana”; un “socialismo leninista” vs. un “estalinista”;..
y pare usted de contar !…Hasta existe una “internacional
socialista” constituida hoy por partidos mayormente social-demócratas
(como AD en Venezuela) –los cuales, los socialistas “duros” repudiarían
como “reformistas” o “claudicadores ante el capitalismo
!.. ¿ Cómo, entonces, ante tal disparidad de visiones,
pretender venir arropar hoy con la etiqueta de “socialista” a
algo tan claro como la forma de ser indígena ?
El Caso Venezolano
En nuestro propio
país, tenemos hoy una curiosa y altisonante
pretensión socialista: la del actual gobierno. Esta se ha definido-sucesivamente ó en
forma simultánea- con términos o consignas como: “bolivariano”, “chavista”, “castrista”,
marxista-leninista”, “che-guevarista”, “seguidor
de Jesús”, “a muerte”, “ del poder popular”,
y hasta como “socialismo petrolero (ésta última
quizás la mas “original” de todas !)…Como
veremos mas adelante, muchos de estos adjetivos también en choque
frecuente entre si, con la verdad histórica, y con lo indígena…Como
ilustraremos a continuación.
En cuanto a eso
de que Bolívar fuera socialista, ello esta
lejos de ser demostrable. Si nos atenemos a la opinión del mismo
Marx, éste no pareció darle mucho crédito a nuestro
Libertador: Más bien, llegó incluso a tildarlo públicamente
como “un dictadorzuelo” ! Por otro lado, Bolívar
llamó a consignas como “libertad o muerte” –legado
jacobino de la revolución francesa hoy reeditado en Venezuela
con lo del ”socialismo o muerte”- consignas “calenturientas” e “indeseables”!
La afición del actual régimen gobernante en Venezuela
por la ominosa consigna “socialismo o muerte” junto con
otras similarmente ominosas como lo del “partido único”-
lo emparentan con el mas rancio estalismo –en riña con
Lenin quien terminó peleado con Stalin y probablemente fue asesinado
por éste según algunos, así como en riña
con la –mas humanista – prédica de Engels y Marx;
y en riña, ciertamente, con la prédica por la Vida y
el Amor de Nuestro Señor Jesucristo figura también del “panteón
chavista”, basfemada en tal mescolanza !....Pero, pero por otro
lado, en abierta coincidencia con el jacobinismo del Che Guevara, y
su recurso al odio y el violentismo como medios para la “lucha
revolucionaria”.
Esta también el tema del “socialismo del líder único
Chávez”. A pesar de algunos altos y bajos de Bolívar
sobre el tema de la concentración del poder, en su discurso
de Angostura -su mas brillante y lucida pieza, según reconoce
también el mismo Chávez- fue categórico en repudiar
o advertir sobre los peligros de dicha concentración en un solo
hombre o grupo. Esto pone a Bolívar en contraposición
con la tan absoluta dependencia de Chávez que tiene el gobernante
socialismo venezolano, así como con la pretensión de
dicho “Supremo Líder” de acumular ad-perpetuum cada
vez mas poder en su persona ! En tal sentido, cabe preguntarse si la
siguiente reciente declaración del vecino gobernante brasileño
Ignacio Lula da Silva, quien parece estar en estos tiempos en una compleja
relación de ”te odio y te quiero” con nuestro supremo
gobernante tiene algún “mensaje a García”: “No
creo en la palabra insustituible. No existe nadie que no sea sustituible.
Cuando un dirigente político comienza a pensar que es imprescindible,
que es insustituible, comienza a nacer un dictadorcito” ( !.
)
Todo lo anterior, por lo demás, esta muy reñido con las
nociones indígenas ancestrales que favorecen un liderazgo ampliamente
compartido, ciertamente no uni-personal. En tal sentido, de ello es
emblemático ejemplo la siguiente declaración del Cacique
Oren Lyons, un descendiente de los indígenas iroqueses, la cual
hace un interesante paralelismo entre los liderazgos de poder concentrado
y la propensión a la violencia: “Los pueblos de las naciones
enterraron sus armas convencidos de que cualquier sociedad dirigida
por un solo hombre o una minoría dominante estaría estructurada
segun las costumbres de la violencia y seguiría alojada bajo
las ramas del Arbol de la Guerra. Creían que la violencia es
la raiz de una sociedad jerarquizada y que tales sociedades jamas conocerían
la Paz”.
Por otro lado,
lo del “poder popular” en nuestro caso
se ve muy negado por el tal modelo del Líder Supremo o del gobierno
central concentrador; y desvirtuado por toda la “podermanía” que
se ha desatado en Venezuela como objetivo de Estado. Ello coincide
en verdad con un “mas de lo mismo” de la cultura del poder
que ha dominado en el mundo –incluso coincide con el lenguaje
de los neoconservadores gobernantes en los Estados Unidos a los cuales
dice oponerse Chávez ! ..Y tal “podermanía” se
opone también a las nociones de los mas avanzados movimientos
sociales de hoy, incluyendo algunos de característica raigambre
indígena como los neo-zapatistas en México; los cuales
han hablado mas bien de “Cambiar el mundo sin tomar el poder” ver
sobre ese mismo tema nuestro artículo en Internet;..pues el
poder del decadente mundo actual aliena y corrompe; y, además,
mas importante que tal poder –que es otra forma de “Tener”-
es el objetivo de “Ser” y, a partir de tal auto-centrado “Ser”,
dedicarse mas bien a cambiar al actual infuncional mundo por uno nuevo,
combatiendo en tal tarea por igual al capitalismo salvaje como al Estado
-como entes, ambos, de acumulación de poder.
En cuanto a lo
indígena como tal, vale la pena recordar cuánto
admiró Federico Engels el que las culturas indígenas
que él estudiara no tuvieran ningún Estado, ni fuerza
militarista policial por encima, ni afanes de poder, sino que mas bien
estuvieran regidas por una moral propia y espontánea, sin leyes-gendarmes,
y con formas de tomar decisiones participativas y por consenso, sin
lideres hegemónicos sino en un liderazgo colectivo, donde se
fomentaba que todos fueran lideres auto-responsables, así como
el carácter mayormente pacífico de dichas culturas. De
allí el siguiente admirado recuento de Engels sobre la forma
de ser indígena: “Todo se maneja bien sin soldados, gendarmes,
o policía, sin nobles, reyes, gobernadores, prefectos o jueces;
sin prisiones, sin procesos judiciales. Toda querella o disputa es
resuelta por todos los directamente interesados. La aldea es administrada
en forma comunitaria por un grupo de familias;…Todo ello sin
requerir ni una pequeña porción de nuestra extensa y
complicada maquinaria y administración. No hay pobres ni necesitados.
La aldea y sus integrantes conocen su responsabilidad para con los
ancianos, los enfermos y los discapacitados de las guerras. Todos son
libres e iguales- incluso las mujeres”. En tales observaciones,
el mencionado fundador del socialismo coincidió perfectamente
con otros admiradores de lo indígena como Bolívar, Thomas
Jefferson y Benjamin Franklin. Bolívar, por su parte, nos dejó los
siguientes comentarios: “El indio es de un carácter tan
apacible que sólo desea el reposo y la soledad; no espera acaudillar
a su tribu, mucho menos a dominar las extrañas...esta especie
de hombres es la que menos reclama preponderancia; aunque su número
excede a la suma de los otros habitantes....es una especie de barrera
para contener a los otros partidos, ella no pretende la autoridad,
porque ni la ambiciona ni se cree con aptitud para ejercerla, contentándose
con su paz, su tierra y su familia. El indio es amigo de todos.” Cabe
señalar que, hasta hoy, este tipo de valores subsisten en la
cultura indígena, como lo muestra la reciente característica
declaración del sabio pemón Carlos Figueroa dirigida
a sus propios congéneres: “Nosotros debemos actuar en
forma diferente a como vienen actuando los partidos políticos
tradicionales. En el sentido de ser mas tolerantes, mas comprensivos
mas humanos. Y no llegar al extremo de porque uno pertenezca a un partido
político tener ese odio respecto un compañero que pertenece
a otros partido. Respetemos la ideología política y la
idea religiosa de esa persona.”. Hasta un gobernante contemporáneo
de extracción indígena como Evo Morales, de no pocas
contradicciones como líder gubernamental, ha dicho públicamente: “En
el movimiento indígena no hay mayorías ni minorías,
es de consenso, porque planteas y debates un tema, un problema, y las
razones para resolver ese problema deben beneficiar a la comunidad,
el movimiento indígena por tanto vive para la vida, somos cultura
de la vida, no de la muerte, de la solidaridad y no de la venganza” .
Cabe hacer comparación este tipo de enseñanzas con las
ideologías políticas basadas en la intolerancia, el sectarismo,
el odio, ó consignas como “socialismo o muerte” -tal
como la que hoy pretende regir en Venezuela en nombre del socialismo.
Cabe pues preguntarse
cómo devino, de tan inicial promisoria
inspiración de Engels y Marx, el posterior engendro de “frankeisten
autoritarista”, de yugo gubernamental-estatal, de corrupción-opresión
y amoralidad, en que terminaría el llamado “socialismo
real” –el “socialismo de la práctica” vs. "el
que debió haber sido” ? .Experiencia que hizo eclosión
en el emblemático derrumbamiento del Muro de Berlín.
O, mejor aun, preguntarnos: ¿ Qué pudo explicar tamaña
desviación y fracaso ? A nuestro modo de ver, dos cosas fundamentales:
la intoxicación del socialismo con el poder -en riña
con los mas altos valores indígenas; y la falta de consustanciación
del socialismo con los valores espirituales –éstos, también
fundamentales para lo indígena. En relación a esto último,
recordemos la infeliz sentencia de Marx: “la religión
es el opio de los pueblos”. En verdad, tanto Engels como Marx
NO entendieron lo fundamental de lo espiritual para explicar el funcionamiento
de lo indígena; y sus sucesores, menos !. Para el indígena
lo espiritual es la base de TODO. Es Norma de su conducta básica
ante la vida. Se trata de una visión que podría ser resumida
con el siguiente aserto: “Todo (incluyendo humanos, plantas y
animales y toda forma de vida) es Uno y Todo es espíritu; por
tanto, cualquier cosa que le hagamos a otros, de pensamiento, palabra
u obra, nos la hacemos a nosotros mismos”. Lo anterior es algo
naturalmente muy difícil de entender para valores materialistas-ateos,
sectarios, anti-ecológicos, guerreristas; como los que han imperado
con demasiada frecuencia en la visión revolucionaria socialista-comunista
y los sistemas de gobierno que ésta ha generado!
Abordemos a continuación, de vuelta al caso venezolano, lo del “socialismo
petrolero”, calificativo insólito que, por todas sus implicaciones,
merece una especial atención.
Lo ecológico y lo indígena: El “socialismo petrolero” chavista
como anti-paradigma
Es emblemático el respeto y amor del indígena por el
Orden Natural. Sobre esto, ha habido históricamente, como antes
dicho, otro pecado grave en el socialismo-comunismo que lo ha distanciado
de lo indígena: Su carácter anti-ecológico. En
este sentido lo practicado en el llamado “socialismo real” en
general ha favorecido un desarrollismo depredador de la Naturaleza
de tanta insensibilidad y tan pocos escrúpulos que ha superado
al de los países capitalistas más salvajes !
La versión venezolana, al auto-endilgarse un calificativo como
el de “socialismo petrolero”, pareciera que quisiera batir
record, habida cuenta de la notoria naturaleza desarrollista y anti-ecológica
de la industria petrolera -el “villano” número 1
del mundo en tal sentido ! (tal como se ha vuelto a poner en el tapete
en la reciente Cumbre de la ONU en New York sobre el cambio climático –atribuido
principalmente a la quema de combustibles fósiles)
¿
Qué explica el tan desmesurado culto del socialismo chavista
al petróleo? Pues que éste, como savia energética
de la depredadora civilización actual y mercancía super-lucrativa
y rentista, da a quien lo detenta mucho poder ! De allí, la
obsesión chavista-socialista por el “oro negro”;
incluyendo la pretensión voceada por Chávez de que el “petro-poder
venezolano” dure “200 años mas” ! Tal pretensión
termina siendo en verdad, patéticamente, muy poco revolucionaria;
y mas bien desoladoramente conservadora, reaccionaria y contrarrevolucionaria…..Y,
ciertamente, muy anti-ecológica. Y, por tanto, abiertamente
anti-indígena, Pues, citando otra vez al pemón Carlos
Figueroa: “Para el indígena toda destrucción del
medio ambiente es una destrucción de si mismo”.
La explotación petrolera esta acabando con el planeta (el calentamiento
y los desastres asociados a él son sólo algunos de los
efectos mas notorios), sus aguas (el petróleo y los petroquímicos
son el mayor contaminante de éstas), sus suelos, bosques y aire,
y la vida misma en todas sus manifestaciones (incluyendo la humana,
de animales y plantas) –y en particular la vida de las poblaciones
indígenas que han tenido el infortunio de tener el codiciado “oro
negro” en los territorios en que habitan –en muchos aspectos
los últimos lugares en el planeta conque la industria del petróleo
cuenta para seguir explotándolo.
No hay ninguna
edulcorante propaganda que pueda negar el inherente conflicto de
lo indígena con el petróleo. Ni siquiera
propagandas de PDVSA como la que muestra a una funcionaria de dicha
empresa dándole una paternalista “palmada en la espalda” a
una indígena del oriente del país que sostiene una artesanía
en la mano y a la cual se le dice: “Ahora la misiones sociales
brotan de nuestros pozos petroleros”: Un insólito lavado
cerebral que pretende que, a cambio del dinero asistencial del Estado
procedente del petróleo, el indígena acepte la explotación
petrolera en sus territorios en forma agradecida y se contente con
dedicarse a cosas como hacer artesanías..!..El viejo cuento
de “los espejitos por el oro”, practicado por los conquistadores
de hace 500 años –repetido hoy sin pudor en nombre de
una revolución supuestamente pro-indígena !..Cuento que
pretende llevarse por delante, a modo de ejemplo que, para los chamanes
waraos, el petróleo es “la sangre de la tierra” y
que los waraos históricamente se han opuesto en forma categórica
a la explotación de petróleo en su hábitat –centrado
hoy en torno al tan ecológicamente delicado Delta del Orinoco-
pues han visto las consecuencias de la pasada explotación, porque
temen grandes desastres naturales como consecuencia de la ruptura del “equilibrio
natural” por la explotación del petróleo (al igual
que los indígenas uwas en Colombia, que incluso han sido mas
categóricos al amenazar con suicidarse en protesta, antes de
permitir la explotación de petróleo en sus territorios
!).
El gobierno de
Chávez sabe de toda esta “cara oscura” del
petróleo, pero, en su afán de legitimar su control permanente
de esta nociva riqueza, qué se le ha ocurrido ? Pues, precisamente,
adosar lo petrolero a lo socialista con esa “genial” invención
del “socialismo petrolero”. Una delirante creación
ideológica; acompañada por la populista y engañosa
proclama de que el “petróleo ahora es de todos” En
verdad, lo verdaderamente revolucionario, ecológico, y, por
tanto, pro-indígena, sería el abandono de la petroadicción
y el vano petro-estado, que pretenden seguir gobernándonos eternamente
a punta de “bozales de arepa”. Sería el promover
nuevas fuentes de energía a nivel nacional e internacional,
renovables, más sustentables y ecológicas –de las
muchas opciones existentes…algo perfectamente posible si sólo
hubiera la voluntad política en nuestro país y el mundo
para hacerlo…Lo verdaderamente revolucionario sería todo
esto. NO, más petroadicción ! Y se trata de algo que
el país todo debe exigir pues ya sabemos que el tema de la petroadicción
se ha convertido, en verdad, desde hace tiempo, en un mal de corresponsabilidad
nacional (ver nuestro anterior artículo sobre ese tema Petróleo
en la actual campaña presidencial.
Por lo demás, puesto que la cultura petrolera ha representado
la apoteosis de la cultura del desarrollismo anti-naturaleza en Venezuela,
así como su gran “locomotora” y ejemplo, las reflexiones
anteriores son aplicables a otros similares sectores de la economía.
Tales como: el gas -promocionado como menos contaminante que el petróleo
pero en verdad con la misma básica naturaleza depredadora y
contaminante inherente a la explotación de todo hidrocarburo;
el carbón; la minería en general; la petroquímica;
la agricultura agroquímica –también, en base a
petroquímicos; todas éstas, industrias en riña
con el cambio verdaderamente revolucionario, el cambio hacia un paradigma
mas sustentable, ecológico, y por tanto mas realmente de acuerdo
con los valores de las culturas indígenas; Y, todas ellas, industrias
comprobadamente reemplazables por alternativas ecológicas y
biológicas preservadoras de la vida y la sustentabilidad.
Realidades y Mitos
de los “derechos indígenas” durante
la”revolución chavista”
Mucho se ha dicho
de las grandes conquistas jurídicas logradas
por los indígenas en Venezuela como resultado del advenimiento
de la revolución chavista –la cual ha hecho gran alarde
internacional de dicho logro…Logro vertido en particular en la
Constitución aprobada en 1999, y traducido luego en una seria
de encomiables políticas públicas en pro de los indígenas.
Y, en verdad, fue un logro muy significativo, a nivel de lo mas avanzado
entre lo alcanzado en el continente americano. Por lo cual los indígenas
venezolanos, tan marginados en el pasado en nuestro país, han
mostrado una natural gran gratitud con el chavismo, y en particular
con Chávez.
Pero sería muy equivocado decir que tales logros fueron únicamente
obra de Chávez. Muchos otros aportes y factores tuvieron que
ver. En primer término, la tesonera labor por mucho tiempo de
muchos heroicos luchadores indígenas, En relación a ello,
cabe citar la siguiente aclaración del indígena Carlos
Figueroa: “Eso no fue un regalo de Chávez, ese es el resultado
de largos años de planteamiento y de lucha de nuestra organización
indígena, de lideres indígenas de nuestro país”….Así como
la labor de larga data de aliados como los reconocidos investigadores
y activistas Esteban Emilio Mosonyi y Alexander Luzardo; sectores sensibles
de la Iglesia; el aporte del movimiento ecológico -de natural
inclinación pro-indígena; la labor de diversas ONGs;
etc. En segundo término, estuvo la labor de una amplia coalición
que actúo durante la propia Asamblea Constituyente del 99 para
lograr el texto de derechos indígenas; coalición en la
cual destacó, además de la tesonera labor de los tres
constituyentes indígenas, la labor política de constituyentes
como Herman Escarrá y Pablo Medina, de figuras aliadas como
las antes mencionadas, de ONGs , dando todos aportes y haciendo presión
al respecto.
En retrospectiva,
cabe añadir también que Chávez,
advenedizo como ha sido a tantos temas de la agenda de políticas
públicas, tampoco estuvo –ni ha estado nunca- muy claro
o coherente sobre todo lo que entraña el tema indígena
y el tan vinculado con él tema ecológico. Ello explica
por qué, acabado de comenzar su gobierno, y meses antes de ser
aprobada la nueva Constitución, una de sus primeras medidas
fuese -en frontal contradicción con sus promesas de campaña-
la aprobación del desarrollista y controversial tendido eléctrico
a Brasil, a través de la Gran Sabana -un Parque Nacional y hábitat
de los pemones; incluso con una arrolladora represión gubernamental
sobre éstos por mayoritariamente y enconadamente oponerse a
la Obra…todo un traumático primer gran “baño
de agua fría” a todos los que se habían esperanzado
con el candidato Chávez por sus promesas en materia indígena
y ambiental, un “baño de agua fría“ revelador
de lo que estaba por venir. Tal patrón de comportamiento se
mantendría durante toda la posterior acción de gobierno,
a pesar de los derechos indígenas y ambientales logrados en
el nuevo texto constitucional. Y lo emblematiza que a, 8 años
del infausto suceso del tendido eléctrico, hoy el gobierno haya
aprobado otro gran proyecto desarrollista anti-ecológico, previsto
a atravesar también la Gran Sabana: el delirante “Gran
gasoducto del Sur”.
De concretarse
dicho proyecto, sus consecuencias anti-ambientales y anti-indígenas, que afectarían en su tramo venezolano
no solo a los pemones sino también los waraos y kariñas,
así como a numerosos otros pueblos indígenas en su paso
por el Amazonas suramericano, así como también al delicado
ambiente de toda esa bióticamente valiosa zona, serían
de tal magnitud que los efectos del tendido eléctrico parecerían
un “juego de niños” al lado de ellas !!
Para no hablar de toda la plétora de explotaciones y planes
gasíferos, petroleros, carboníferos, mineros, petroquímicos,
de infraestructura (incluyendo proyectos militares), etc, etc, que
el actual voraz “desarrollismo socialista” venezolano ha
puesto en marcha en todo el país, y en particular en muchas
zona indígenas y ambientalmente valiosas, todo ello en nombre
de la “revolución” e interpretando a conveniencia
conceptos como la “soberanía”, seguridad nacional”,
etc –y sin los mas mínimos escrúpulos ecológicos
o de consulta con las poblaciones afectadas!
“Derechos indígenas” quedados
en el papel
Ante
todo lo anterior, ha cundido el creciente desencanto entre muchos
indígenas, que ven que lo aprobado en la Constitución
no ha sido respaldado por una práctica consecuente y respetuosa
por parte del Gobierno. La prometida demarcación y legalización
de los territorios indígenas se ha quedado estancada. Frente
a un Estado-gobierno que, ante todos sus ambiciosos planes de explotación
de recursos naturales en tierras relacionadas con la presencia indígena,
pareciera recelar ahora lo reconocido en la Constitución Nacional
y querer dar marcha atrás. Un Estado-gobierno que pareciera
ahora querer poner toda clase de condicionamientos estatales al ejercicio
de los derechos indígenas –como se ha visto en la propuesta
reforma de la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas
(Lopci) –rechazada ya por muchos indígenas; ó en
darle al Presidente nuevas facultades para re-diseñar el mapa
territorial nacional a su antojo –como figura en la nueva propuesta
presidencial de “reforma”–cambio radical, en verdad-
de la Constitución Nacional, facultades en riña con
el favorecimiento especial otorgado a los hábitat indígenas
en la vigente Constitución –pretensión que también
ha encendido la alarma entre muchos indígenas.
Típico fue el acto del primer –y pareciera que uno de
los pocos- “otorgamiento de titularidad” de tierras, a
un grupo kariña en el oriente venezolano. En dicho acto. presidido
por el propio Chávez, éste, luego de un discurso de auto-loas
destacando el significado del acto en función de “la justicia
histórica”, “la reivindicación de la autodeterminación
indígena”, etc, etc, se dedicó entonces a sugerirle
al congregado atónito público de “beneficiarios” aborígenes
que dedicaran las recibidas tierras al cultivo de tártago (!),
por tener éste “gran demanda y ser de gran valor comercial” !...así como
a dar una vehemente cátedra –aparentemente en respuesta
a “algunas presiones recibidas”- sobre que, por otro lado,
la generosidad revolucionaria hacia los indígenas tenía
límites y que no esperaran por ejemplo acceso, títulos,
o poder de decisión sobre el régimen de explotación
de las riquezas del subsuelo ya que éste estaba “reservado
al Estado”!
Este último inveterado tema es digno de mucha mas discusión,
si de verdad hay una voluntad de honrar a lo indígena y ecológico.
No hay ningún “derecho divino” que otorgue a un
Estado o gobierno tal potestad (en algunas partes del mundo se han
ido al otro extremo: el subsuelo es de los privados que posean la superficie,
como es el caso de los Estados Unidos; por lo cual, si el Estado quiere
acceder al subsuelo tiene que pedir permiso o comprar derechos al respectivo “propietario”).
En nuestro caso,
el “derecho estatal al subsuelo” proviene
de la “tradición legal” que la Corona Española
nos impuso en la Conquista (sin duda en “legitimación” de
su avidez por los recursos mineros del suelo americano); tradición
a su vez copiada por Simón Bolívar en su régimen
de decretos, interesado también el Libertador en poner a los
nuevos estados libres americanos en posesión de la lucrativa
economía minera heredada de la Colonia. En esto último,
Bolívar, el simpatizante de los indígenas, no probó ser
ni muy ecológico ni muy pro-indígena; ni tampoco fue
lo mas fiel a las advertencias de su eximio maestro Simón Rodríguez
en relación a las miserias de la minería-adicción,
sobre las cuales éste señalara: “La plata y el
oro halagan la avaricia y al cabo empobrecen al minero; porque sus
vetas se pierden o se agotan, y él sigue buscándolas
como perro hambriento que después de haberse tragado el bocado
se queda olfateando el lugar donde se halló”.
Cuando el gran
Cacique Seattle nos dejo su sentencia “La tierra
no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la tierra” -tan emblematica
de la sabiduría indígena y ecológica universal-
se estaba refiriendo por supuesto a un concepto que desafía
la noción de propiedad subyacente en el concepto del “Estado
como dueño absoluto del subsuelo” –noción
de orígenes nada “santos”, como ya hemos visto.
En el concepto indígena de Seattle lo de “la tierra” se
refiere por supuesto, más que a la mera tierra, a la Tierra
y todo lo que la rodea (abajo, arriba y a los lados). Se refiere, en
verdad, a la Madre Naturaleza, al Orden Natural; nuestra nodriza vital,
nuestro sustento vital.
Ante lo cual, la
relación dominante con esa Madre Tierra no
puede ser, evidentemente, la de explotación o de propiedad;
sino mas bien una relación de reverencia, de aprovechamiento
respetuoso, y de cuido y custodia.
¿En nombre de qué, entonces, puede un Estado –para
no hablar de una empresa privada capitalista- arrogarse el derecho
de explotar o licenciar la explotación, a su antojo, de un “subsuelo
petrolero” ?...Si ello va a significar, por ejemplo, la contaminación
de unos valiosos acuíferos subterráneos, alimentadores
de aguas en la superficie, y por tanto fuente vital de vida ?...
Tal como ha venido
ocurriendo masivamente en el oriente venezolano, como consecuencia
de la creciente explotación petrolera, que
el actual gobierno pretende elevar a la “n potencia” con
planes inconsultos como los que tiene con la “Faja Petrolífera
del Orinoco” –en alianzas con toda clase de empresas extranjeras –algunas
conformadas en muy apresurada o improvisada forma?...Afectando con
ello el destino de centenares de miles de pobladores circundantes,
incluyendo indígenas kariñas como a los que les estuvo “dictando
cátedra” el Señor Presidente? ¿ En nombre
de qué puede un gobierno como el actual, en alianza con empresas
privadas carboníferas, propiciar, a través de una mega-explotación
de carbón, la destrucción o contaminación de un
ecosistema, albergador de pueblos indígenas, bosques y de vitales
fuentes de agua, tan preciado como el de la Sierra de Perijá;
incluso contra protestas de los indígenas afectados que lo han
denunciado como un Genocidio?
Por el contrario, pensamos que en un contexto verdaderamente revolucionario,
ecológico y respetuoso de los intereses y sabiduría indígenas,
este tipo de nociones propietarias estatistas hegemónicas e
irresponsables, no pueden tener cabida, y ningún régimen
legal puede legitimarlas; pues ellas se oponen al superior orden moral
de Dios y de la Madre Naturaleza. Por el contrario, sólo nociones
y leyes en consonancia con dicho Orden pueden ser relevantes y validas;
y debe buscarse por tanto su reflejo en toda Constitución que
pretenda ser sabia y justa.
Otra afrenta a
la integridad de lo indígena, a pesar de toda
la protección que se le brinda en la actual Constitución,
es la insistencia en ponerle una “camisa de fuerza ideológica” ajena.
Como es el caso del llamado “socialismo del siglo XXI” -sobre
el cual ya hemos desnudado todas sus contradicciones o inconveniencias.
Camisa de fuerza que ya parece haber tenido una primera gran “baja” en
el Conive, la antes prometedora organización nacional indígena
autónoma, hoy auto-disuelta (o auto-suicidada ?) -a fin de atender
el estalinista llamado de Chávez a la integración a juro
al “partido socialista único”..Camisa de fuerza
que pretende intensificarse con la nueva, y actualmente “en discusión”,
propuesta “de reforma” constitucional del Presidente, que
pretende que ahora todo lo que se haga en el país debe estar
al servicio de dicho “socialismo” –con lo cual todo
lo contrario pasaría a ser anti-constitucional y anti-patriótico
y, por tanto, correría el riesgo de ser execrado del Sistema
! Y pretende asimismo intensificarse aun mas con la propuesta reforma
de la Lopci, en cuya exposición de motivos se lee que su premisa
fundamental tiene que ver con “la profundización del socialismo” en
sintonía con “la dinámica real y necesaria de los
pueblos indígenas”..En relación a esto último,
nos preguntamos:¿Quién va a definir términos tan
vaporosos como los antes subrayados ?.. el Gobierno ?. La actual Ministra
del Poder Popular para los Pueblos Indígenas ha ido aun mas
lejos al anunciar la determinación del Gobierno de desplegar
contingentes de “guerreros socialistas indígenas” –otro “singular” nuevo
aporte del actual proceso venezolano: los indígenas como obligada “carne
de cañón” para defender un “socialismo o
muerte”?
Ante todo el anterior arrollador estilo de gobierno, es interesante
ver la creciente resistencia de líderes indígenas otros
muy comprometidos con el mismo. Como es el caso del diputado wayuu
Arcadio Montiel, quien desde la propia Asamblea Nacional ha dicho: “No
quiero ser un diputado servil sin conciencia propia; pido respeto para
la diversidad y el pluralismo que proclama la actual Constitución
Nacional”.
Otro tema relacionado
es el tema de la insistencia en imponerle a los indígenas –también en contradicción
con las salvaguardas de la actual Constitución- una forma hegemónica
de organización como la de los llamados “Consejos Comunales” –con
un reglamento tan enrevesado de constitución que hasta a los
ciudadanos urbanos educados se les ha hecho difícil entenderlo
!... y siempre con convenientes “cordones umbilicales” para
su control desde el Gobierno ! -hasta para asistir a encuentros internacionales
pareciera que se esta obligando a los indígenas a portar el
sombrero de los Consejos Comunales. En tal sentido, llamó la
atención el alarde con que se refirió a esto la “Ministra
del Poder Popular para los Pueblos Indígenas”, en la realización
del reciente “I Congreso Internacional de Pueblos Indígenas”,
convocado en suelo venezolano, al anunciar en el mismo que habían
participado en él por el lado venezolano “450 voceros
de consejos comunales indígenas”, los cuales estarían
recibiendo “107 millardos de bolívares”(!)..Nos
preguntamos: Qué pensarían los delegados extranjeros
de la representatividad de tan peculiar “forma organizativa” ?
No en valde, ante tanta “ley que no se cumple”, pretensión
de nuevas leyes limitantes, tanto irrespeto, muchos indígenas
desconcertados, frustrados o cansados de toda la lidia que ha significado
el trato con el nuevo estado revolucionario, están comenzando
a decir con ironía “Para qué todo esto si ya nosotros
teníamos nuestras propias leyes mas fáciles de entender
y mejores”..Las mismas “leyes” que tanto admiraron
Engels y Marx, así como los patriotas norteamericanos y suramericanos
mas esclarecidos. Leyes” que en verdad descansaban en un código
de comportamiento natural e internalizado. “Leyes” incluso
no escritas que se basaban en la conciencia de cada quien; en la solidaridad,
el respeto por la Naturaleza y la Vida. En la conciencia de ciudadanos
virtuosos y responsables; en coincidencia con Bolívar cuando
dijera “Son ciudadanos virtuosos mas que leyes los que hacen
las repúblicas”. ..Lo opuesto en verdad a lo que parece
estar pasando hoy en Venezuela donde un Estado-gobierno aprueba leyes
de las cuales él es el primer violador, donde campea la corrupción,
la delincuencia impune, donde se corre el riesgo de que, en contrario
a lo dicho por Bolívar “Ciudadanos viciosos” acaben
con la República!
Lo
indígena como paradigma para TODOS
En verdad, la gran
sabiduría indígena ancestral -no
la que ha sido contaminada y distorsionada- tiene la capacidad de ser
puesta al servicio de intereses mas allá de lo indígena,
de intereses de todos. Mucho mas allá del tema de los meros “derechos
indígenas”; sobre el cual siempre hemos dicho que, en
verdad, NO interpreta fielmente el sistema de valores indígena,
pues en éste primero venían los deberes y luego los derechos
(coincidiendo lo indígena en esto con todas las otras grandes
tradiciones morales-espirituales). Así lo resume la tan característica
mencionada sentencia indígena “La tierra no nos pertenece,
nosotros pertenecemos a la tierra”.
Lo que revela,
como hemos dicho antes, que, mas de cualquier derecho de propiedad,
lo que históricamente ha normado la relación
del indígena con la tierra ha sido el deber de cuidarla, de
custodiarla –sabiéndose el indígena parte de ella,
uno con ella, debiéndose a ella como madre nodriza –Cómo
entonces pretender verla como una propiedad, o violarla o dañarla
?.
Este tipo de noción, presente en todas las grandes tradiciones
morales-espirituales humanas, pone sin duda límites al moderno
concepto de la propiedad, imponiéndole –para usar términos
de la Doctrina Social de la Iglesia- no sólo una “hipoteca” (responsabilidad)
ecológica sino social -ésta última también
destacada en los valores indígenas con su énfasis en
el compartir y la solidaridad.
Pero, por otro
lado, NUNCA a expensas de desconocer un espacio para la “propiedad personal o individual”..en consonancia con
el profundo respeto a la dignidad y diversidad personal humana también
inherente en lo indígena –y en contraposición con
el impuesto colectivismo homogenizador e inhumano que han mostrado
los socialismos o comunismo reales.
Por consideraciones
de sabiduría como las anteriores, lo indígena
en casos como el de la Constitución de Estados Unidos fue capaz
de influenciarla ampliamente –más allá de una sola
preocupación por velar solo por los intereses o “derechos
indígenas”. De hecho, fue un líder indígena
norteamericano, el iroqués Canassatego, uno de los primeros
en proponer a las recién independizadas trece ex-colonias inglesas
de ese subcontinente, en 1774, que se unieran siguiendo el modelo de
la Liga Iroquesa de seis naciones indígenas; ello para conveniencia
también de los iroqueses que estaban encontrando difícil
tratar con las trece entidades en forma separada.
El modelo iroqués, en aquel tiempo de respeto entre los colonos
y los nativos –que lamentablemente no duraría mucho, fue
de hecho “copiado” en varios de sus aspectos fundamentales
en la redacción de la Constitución del naciente Estados
Unidos, por aquella inicial generación de padres fundadores
de la misma admiradores de lo indígena. En tal tarea, fueron
recogidos en el nuevo texto o sirvieron de inspiración en él
rasgos de la Liga Iroquesa como los siguientes, según lo documentado
en la obra Indian Givers, de Jack Weather:
i) Que la autoridad suprema descansaba en el grupo en vez de un individuo
(de hecho la noción de “cacique” (“chief”),
de origen francés, a fin de designar grandes jefes indígenas,
era mayormente una conveniente fabricación europea para producir
interlocutores con los cuales mejor negociar tratados o capitulaciones
de tierras o recursos indígenas deseados por los colonizadores –una
práctica que persiste hoy con las culturas dominantes interesadas
en co-optar lo indígena. ii) La separación de las autoridades
civiles de las militares por la diferenciación de tareas inherentes
a las mismas (esto lo comprendió muy bien Bolívar cuando
nos dejara dicho “ No conviene que la opinión y la fuerza
estén en las mismas manos..; no conviene que el jefe de las
armas sea el que administre la justicia”) iii) El modelo del
gran concejo de sachems o los delegados de las seis naciones de la
Liga Iroquesa, comprometidos a velar no solo por los intereses de las
naciones que representaban sino los de la Liga toda (el nacimiento
del “modelo federal”) iv) La forma indígena de tomar
decisiones en forma participativa y por consenso (con largas discusiones
de carácter informal previas a las decisiones finales, donde
se evitaba la imposición por “mayoría”, y
donde la abstención era inconcebible y tomada por un fracaso
o por un “no” para las autoridades ) v) El permitir a cada
quien hablar sin interrupción, repudio o gritos de otros, etc.
Se admite por la
mayoría de los investigadores que el sistema
de valores iroqueses era representativo en general de la mayoría
de las culturas indígenas del continente, y, por tanto, que
se trataba de un modelo que podría haber tenido o puede tener
réplicas en el resto del Hemisferio Occidental. De hecho, el
reconocido investigador etnólogo y activista de la causa indígena
en Venezuela Esteban Emilio Mosonyi, en base a evidencias locales,
ha arribado a conclusiones que validan los mismos rasgos básicos
del sistema de valores iroques. El mencionado investigador ha establecido
también en nuestro caso:
i) La gran valoración que lo indígena tiene por el respeto
a la diversidad, la tolerancia y la búsqueda del consenso ii)
El respeto, dentro del trabajo en conjunto, de la dignidad e individualidad
de cada persona, siendo la masificación impensable iii) La aversión
a jefaturas fuertes o el “endiosamiento” de lideres iii)
El pensar siempre en las consecuencias futuras de toda decisión
en función de mantener la continuidad cultural y la sustentabilidad;
evitando “acumular tensiones, actuar de manera precipitada e
improvisada, dejarse dominar por la impaciencia o el estresamiento..no
le gusta al indígena ser molestado ni acosado” iv) El
convencer por persuasión mas que por imposición (en la
cultura indígena “los insultos y recriminaciones son inaceptables
y una persona de carácter nervioso o histérico es visto
como un demente, como alguien que perdió el control de sus palabras
y actos”) v) La resolución pacífica de los conflictos,
evitando la muerte de las personas o destrucción del entorno
ambiental vI) Su renuencia a colocar etiquetas o nombres abstractos
sobre las ideas o la manera de pensar de un individuo o grupos (dentro
lo cual caería algo como el “socialismo del siglo XXI” o “el
proceso revolucionario”), sin estar primero claro la compatibilización
con los deseos y necesidades propias vi) Su renuencia a aceptar las
ofertas en bloque o entubadas y “menos aun si vienen ya previamente
elaboradas o si se requiere de ellos la obediencia acrítica”.
Saque el lector
sus propias conclusiones en la comparación
de todo lo anterior con el estilo de gobierno o el estilo decisorio
que hoy pretende implantarse en nuestro país !!! De lo cual
la actual embestida gubernamental para aprobar a trocha y moche, con
una campaña abusiva y ante la indiferencia y complicidad del
Consejo Nacional Electoral, una reforma –en verdad un cambio
sustancial- de la Constitución, que pretende concentrar aun
mas el poder y el autoritarismo dictatorial, luce como su mas grave
pretensión;..frente a la cual se está dando también
una reacción de repudio sin precedentes de diversos sectores
de la población (ver en ese sentido nuestro análisis-aporte
sobre el tema de la Reforma Constitucional, la dictadura que se desnuda
.
¿
Puede realmente ser cónsono con los valores indígenas
que desaprueban el acoso, la imposición autoritaria de cosas
- y mucho mas aun si pretende hacerse a raja tabla o en bloque, etc,
el que una viceministro del flamante Ministerio de asuntos indígenas
venga a decirle a los indígenas del país, por ejemplo,
en relación a la propuesta “reforma constitucional” de
Chávez, que: “Con el objeto de apoyar los 33 artículos
que el Presidente de la República propuso los asentamientos
originarios deben respaldar estas modificaciones, ya que quien no lo
haga estará aupando al imperio” ( !!)
Ello en nombre del socialismo y, más aun, de un socialismo que
se dice inspirado por lo indígena !
Es evidente que lo que hoy se pretende implantar en Venezuela se contradice
con los más fieles postulados de la sabiduría y valores
indígenas y que -por el carácter inherentemente universal
de éstos como anhelados valores humanos- se contradice también
con los mas altos intereses del bienestar humano y de la Naturaleza.
Y que, por consiguiente, requiere de su profunda rectificación
o sustitución por otro proyecto de bienestar nacional más
coherente y sustentable.
Los “lideres” indígenas que se han hecho la vista
gorda ante la situación que vivimos; por una estrecha concepción
de los intereses indígenas o por sencillamente haberse apoltronado
en “las mieles del poder”, le han hecho un flaco servicio
a la causa indígena…Por haber contribuido a darle mas
entrada al mundo indígena a una nueva embestida de la decadente
civilización dominante, en “versión rojo-rojita” porque,
a pesar de toda su prédica revolucionaria, el chavismo en verdad
ha sido un “más de lo mismo” del mismo modelo civilizador
desarrollista, autoritario, depredador, enemigo histórico de
lo indígena. Todo ello en nombre del “reconocimiento” o “ayuda” a
los indígenas algo muy confundidor para gentes que aun tienden
a creer en la buena fe de los que les prometen, o en “la palabra
empeñada como algo sagrado”. Una nueva embestida que ha
venido a causar un mayor daño a las culturas indígenas,
en forma sin precedentes. Aún mas, al haber dado un apoyo tan
incondicional al actual Gobierno, tales “lideres” han contribuido
en la Venezuela polarizada de hoy a dar la impresión de que
lo indígena ha sido puesto al servicio incondicional del Chavismo –evidentemente
una riesgosa distorsión, que podría tener un alto costo
político en cualquier “volteada del péndulo político” en
el futuro. Frente a lo cual, también nos opondríamos
a una “contrarrevolución” anti-indígena por
anti-histórica; y por nuestra defensa no solo de lo indígena
sino también –por lo que hemos dicho- de los mejores intereses
del país.
Por todo ello,
pues, deben los tales “lideres” a tiempo
rectificar o enfrentar ante sus conciencias, pueblos y el país
su gran responsabilidad histórica.
Apostamos en nuestro
país a un renovado movimiento indígena
que reivindique no sólo la amenazada o secuestrada autonomía
de lo indígena sino una nueva relación del movimiento
indígena con todo el país, sobre una base de reconocimiento
mutuo justo y del aporte de la mas alta sabiduría y moralidad
espiritual indígena a la resolución de los grandes desafíos
y problemas que seguimos confrontando como nación pluricultural.
Tal como lo hicieron los iroqueses en su momento en los Estados Unidos,
en un triunfo moral que el posterior genocidio no ha podido borrar,
sino que ha perdurado en el tiempo..En legados-mensajes de alcance
universal tan imperecederos como el del posterior gran Cacique Seattle,
que mantiene hoy plena vigencia (sobre lo cual, ver nuestro artículo
sobre el Sesquicentenario de Seattle, el Gran Profeta Indígena.
Como se ve también de la insurgencia moral del movimiento neo-zapatista
maya chiapaneco, de impacto mundial; así como de otros movimientos
indígenas contemporáneos que pugnan internacionalmente
y en varios países, por la vía plural y pacifica, no
solo de una reivindicación de “derechos” sino de “deberes” para
contribuir a un mundo mejor por la salvación de la vida y el
planeta.
Por una nueva civilización de la solidaridad y la sustentabilidad
como la Verdadera Revolución, y no de simples cambios de gobierno
o de “lucha por el poder”, dentro de la misma actual inviable
civilización suicida. Pues, mas allá de opciones como
la del “capitalismo”, “socialismo” o “comunismo”,
que se han quedado cortas o han perdido el rumbo, es el Cambio de Civilización
lo que debe resumir la nueva gran bandera de cambio para el mundo,
la nueva Real Revolución.
Concordamos, por
tanto, una vez mas, con el sabio pemón Carlos
Figueroa cuando, dirigiéndose sus congéneres, ha dicho,
en forma afirmativa: “Creo que todavía estamos a tiempo
de darnos cuenta y tratar de presentar ..nuestra propia visión
de las políticas públicas..y al mismo tiempo de presentar
alternativas”.
El mismo similar
responsable mensaje de amplitud de los indígenas
asistentes a la “Cumbre Social de los Pueblos” de Cochabamba
en el 2006 cuando declararon: “No somos el folklore de las democracias
-o de cualquier otro sistema añadiríamos nosotros- ni
solo pedimos derechos sectoriales. Somos actores para lograr cambios
estructurales que logren “Para Todos Todo”.
En conclusión
Apostamos a lo
indígena en grande; capaz de pensar por si y
para el mundo; mas pendiente de sus “deberes” como civilización
guía que sólo de “derechos” por ilusas conquistas
estrechas. Lo indígena dispuesto a “Cambiar el mundo sin
tomar el Poder”; porque el poder corrompe y aliena; porque mas
importante es “el Ser”; y el logro de un mundo nuevo que
reemplace al actual decadente mundo. Porque “el movimiento indígena
no puede venderse por puestos gubernamentales, viáticos o lisonjas” –como
ha advertido severamente el SubComandante Marcos desde la resistencia
maya-chiapaneca.
Apostamos a lo
indígena en su carácter de venerable
sabiduría ancestral; como aporte a la cabeza de una nueva locomotora
de vida, paz y esperanza para el mundo; no como un mero vagón
remolcado por la locomotora de un “mas de lo mismo”, de
la muerte, el guerrerismo, la frustración suicida.
Apostamos a lo
indígena como aporte a nuestra purificación
y reconciliación nacional. Tal fue la motivación de fondo –y
no otra- de la llevada de los “restos simbólicos” del
gran cacique Guaicaipuro el Panteón Nacional –en cuya
organización tuviéramos a honra colaborar.
Lo indígena, como encuentro de TODOS. Porque, como hemos dicho
antes y a pesar de que reivindicamos también la sangre indígena
que corre en nuestras propias venas en lo personal, en verdad: “Ser
indígena es mas que un color de piel, tipo de raza o sangre;
es, sobre todo, un estado de conciencia de vivir en estrecha comunión
con la Madre Naturaleza y sus leyes –las leyes de Dios”.
Y, en ese sentido TODOS, como hijos de la Tierra, venimos de ser indígenas,
y tenemos que volver a realmente serlo. Por nuestra supervivencia y
por la del planeta en que vivimos.
Frank
Bracho es autor de los libros: “Del Materialismo al Bienestar
Integral: El Imperativo de Una Nueva Civilización”; “Petróleo
y Globalización: Reflexiones a las Puertas de un Nuevo Milenio
para Una Nueva Civilización”; y “Autodeterminación
Humana y Leyes del Orden Natural. Sus
puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor:Este comentario fue originalmente publicado por Analitica,
el 03 de octubre del 2007. Reproducimos el
mismo en beneficio de los lectores.
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