Los sucesivos alcaldes de Piura han venido pateando el problema del Mercado Modelo durante treinta años, hasta que todos los conflictos acumulados allí estallaron en un solo día: el miércoles pasado.
Ya conocemos el saldo: cinco muertos, decenas de heridos y una ciudad tensamente paralizada.
Como siempre emerge la lección efímera de la lección no aprendida y el problema de patear el problema, una y otra vez, como un perverso juego de dominó, que no mide consecuencias.
Lo que acaba de suceder en Piura contiene todos los componentes de análisis propicios para que la Defensoría del Pueblo construya una receta de cómo no deben hacerse muchas cosas y de cómo hubiera podido manejarse un conflicto entre el municipio y el comercio informal sin que la sangre llegara al río.
¿Pero qué nos hacemos con recetas sociológicas sobre prevención y manejo de conflictos que se parecen mucho a aquellas otras mediante las cuales pensamos enfrentar terremotos y tsunamis de alta intensidad?
No hay principio ni ejercicio de autoridad que resista un embalse político-social de esa magnitud, si las alternativas de solución siempre pasan por el corto plazo y casi nunca o nunca por el mediano y largo plazos.
En los últimos tiempos las autoridades municipales y regionales han acumulado mucho poder y en muchos casos presupuestos exorbitantes, pero para traducirlos en debilidad frente al cumplimiento de la ley y en el más escandaloso e incontrolado dispendio frente a las necesidades y demandas del gasto público.
Las consecuencias de la imposición del orden han sido dolorosas y el ensañamiento político contra la alcaldesa, Mónica Zapata, no tiene justificación alguna. Lo que tienen que hacer los actores involucrados es encontrar el punto de equilibrio racional capaz de sostener una urgente mesa de diálogo que bien podría promoverla la Defensoría del Pueblo o, para sorpresa de muchos, la propia Zapata, en una demostración de deseo por reivindicar su autoridad y su nombre.
Volvamos, sin embargo, al comienzo: a la necesidad de evitar patear los problemas. Que este deje de ser, en política, un deporte nacional.



