Comentario
Editorial/Opinión
Humberto
Campodónico:
Fujimori
extraditado: Punto de quiebre
El New York Times dijo ayer, en la primera página de su portal
Internet, que el fallo chileno “podría sentar un importante
precedente internacional para casos de extradición de exJefes
de Estado que han cometido atrocidades y son requeridos por otros países.
Ya no se tendría que acudir a mediadores internacionales ó a
los gobiernos. Así, la demanda de extradición podría
ir directamente al Poder Judicial del país en que se encuentre
la persona buscada” (21/9/07).
Lo
que el Times dice es que los crímenes de lesa humanidad,
en esta época de la globalización, trascienden las fronteras
y le conciernen al mundo entero. El planteamiento no es nuevo y uno
de sus hitos clave fue la formación del Tribunal Penal Internacional
en 1998, que debió juzgar a Milosevic, y el proceso, fallido,
para extraditar de Inglaterra a España al propio Pinochet. La
vuelta de tuerca que ha dado la Corte Suprema de Chile tiene peso propio
en esta aún corta historia.
El
respeto de los derechos humanos, entonces, está en la primera
línea de los llamados “bienes públicos globales”,
como la defensa y preservación del medio ambiente (contra el
calentamiento global) y la lucha contra el tráfico de drogas
y de armas. En el 2002, la Conferencia de Financiamiento del Desarrollo
de la ONU planteó la creación de un Tribunal Fiscal Internacional
contra la evasión tributaria y los paraísos fiscales,
pero la presión de los “lobbies” logró que
la iniciativa no fuera considerada.
La
importancia de estos hechos radica en el cuestionamiento a la globalización “realmente
existente”, basada en una apertura económica y comercial
que favorece, sobretodo, a las grandes empresas transnacionales. Como
acaba de decir Rodrigo Rato, Jefe del FMI (en un giro impresionante): “la
globalización puede exacerbar la desigualdad”. Otrosí:
no es que “puede”. De hecho la exacerba, como lo demuestra
el “muro de la vergüenza” entre EEUU y México,
ejemplo claro de que el TLC de 1992 no solucionó los problemas
del empleo, la pobreza y la desigualdad.
En
el caso peruano, la política económica neoliberal
de Fujimori fue abiertamente apoyada por los partidarios de la liberalización
a ultranza. El FMI supuestamente “no vio” la salida de
centenas de millones de dólares de las cuentas de la privatización
para la “compra” fraudulenta de armas en 1996-99 por la
dupla Fujimori-Montesinos. Esta “fuga de capitales” violaba
la Carta de Intención, que lo obligaba a un monitoreo estrecho,
lo que sí hacía con el déficit fiscal y la política
monetaria.
También Fujimori fue apoyado por el BID (le prestó US$
2,700 millones) y el Banco Mundial (le prestó US$ 3,200 millones),
que en esa época pregonaban que había que aprovechar
cualquier “ventana de oportunidad” para poner en marcha
las reformas económicas, incluso si se trataba de gobiernos
autoritarios (ver “Burócratas haciendo negocios”,
Banco Mundial, 1995). Hoy, ambas instituciones se han autocriticado.
Si
bien no va a ser juzgado por cuestiones económicas, Fujimori
es el responsable de las leyes antiobreras que rigen hasta hoy (recién
se están modificando, en parte). En “su” Constitución
de 1993, en el Régimen Económico, se promulgaron los
artículos que instauran la santidad de los contratos de estabilidad
tributaria, la subsidiariedad del Estado en la actividad empresarial
y el “trato igual” a la inversión extranjera. El
APRA dijo que quería volver a la Constitución de 1979,
promesa que ha incumplido.
También se promulgó el DS 120 94 EF, que permitía
la doble depreciación de los activos revaluados que, según
SUNAT, originó millonarias pérdidas al fisco. Muchos
de los que colaboraron con él decían: “yo hago
la reforma, no me interesa la política, aunque sea autoritaria”.
Como si una cosa y la otra fueran compartimientos estancos.
Ahora
que Fujimori vuelve, gracias a la “globalización
buena” –y al excelente trabajo de los jueces anticorrupción,
así como de todos los peruanos demócratas-, es bueno
recordar lo sucedido durante su régimen, en todos los ámbitos.
También, que los reflectores mundiales estarán pendientes
del juicio a Fujimori, pues trasciende el estrecho ámbito de
nuestro territorio y se convierte en un punto de quiebre a favor del
respeto a los derechos humanos, pues ellos le conciernen al mundo entero.
Humberto
Campodónico es columnista del Diario La República y
sus articulos pueden ser leídos en: www.cristaldemira.com.
Sus puntos de vista no necesariamente son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por La República,
el 22 de septiembre del 2007. Reproducimos el mismo en beneficio
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Bolivia 23/09/07
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